TENER UN AMIGO TUNO…

¿Saben cuál es la diferencia entre los Premios Nobel y los Premios Cervantes? Pues que en los Premios Cervantes actúa la tuna, ésta es nuestra aportación a la cultura universal: Mocita dame el clavel, dame el clavel de tu boca, que pa eso no hay que tener mucha vergüenza, ni poca. ¿Hay o no hay nivel?

Pero claro como la tuna viene de la Edad Media, dicen que es cultura; también viene de la Edad Media la peste negra y no la metemos en las bodas. Yo tengo un amigo tuno, una desgracia como otra cualquiera, pero mi amigo Bermejo me dijo que se metió en la tuna para ligar, la verdad no lo entiendo, ¿cómo va a ligar un tío tocando la bandurria y disfrazado como el príncipe de Beuckelaur? Un día, entró su padre en la habitación y le pilló poniéndose unas medias negras: Hijo mío, ¿qué te pasa? ¿por qué te pones medias? ¿has salido del armario? No, papá es que me hecho tuno. ¡Joder, ahora si que me has dado un disgusto, hostia!

Es como si les hiciesen una lobotomía, porque a partir de entonces mi amigo Bermejo ya no fue el mismo; un día voy a clase, y me lo encuentro en calzoncillos, tocando la bandurria, y rodeado de gente que le lanzaba cubos de agua, pero el tío feliz, ¿eh? Yo coño: ¿Bermejo te ayudo? No déjalo Manel, es que es mi bautizo de tuno. Si te tiran cubos de agua en el bautizo no me quiero imaginar como serán las hostias de la comunión, igual te las da Poli Díaz.

Pero con lo ilusionado que está, como le vas a decir que lo de la tuna es un coñazo. Tú te vas a Segovia a ver el acueducto, a comerte un cochinillo; tú estás tan feliz en el restaurante, y de repente oyes: ticiticiclín, coño, la tuna, y enseguida entra un tío gordo con barba, que se pone colorao y empieza: Mozitaaaa dame el clavel, pues ya me ha jodido el cochinillo, porque como vas a comer a gusto con un tío dando brincos a tu lado tocando la pandereta y bailando como el negro de los Boney M, porque claro esto al principio empieza normal pero de repente le entran los picores, las convulsiones, y al final parece que le vaya a salir un alien de dentro… Pero bueno, ¿qué le pasa a este hombre? ¿Es así o es que está nervioso? Vamos yo no me imagino a este tío afeitándose.

Pero es peor cuando te encuentras a la tuna en la calle, porque ahí también está el de la bandera, otro que tal baila; el de la bandera es un tío que no sabe tocar ningún instrumento, pero que tiene tantas ganas de dar el coñazo como los demás. Y es que la tuna es como una plaga, o sea, tu estás en una boda y de repente: Mozitaaa dáme un clavel….Te vas, yo qué sé, a Australia, a cambiar de aires… y de repente, ticiticilin, doblas la esquina y: Mozitaaa dame el clavel… Hasta si tienes una vecina que esté buena, una noche estás durmiendo, y de repente: Mozitaaaa dame el clavel… Que te dan ganas de decirle: ¡Mozita! ¡A ver si le das el clavel de una puta vez, a ver si se callan!

Pero mi experiencia con la tuna, fue más allá. Un día me viene Bermejo y me suelta: Manel, ¿tú me quieres?. Ya sabía yo que tanto pololo era por algo. No, no en serio, Manel, es que mañana tenemos una actuación en la tele, se nos ha puesto un miembro con paperas… tú solo tendrás que hacer bulto.

¿Tuno, yo? Estuve por partirle la bandurria en la cabeza, pero al final fui, porque un amigo es un amigo, aunque sea tuno. Y claro, Bermejo, me explicó que la clave para parecer tuno es el balanceo. Que yo me pregunto, ¿por qué se balancean? ¿por qué van borrachos? ¿o van borrachos para balancearse? Ya me veis a mi, en el programa de la Campos, balanceándome, y claro como yo no cantaba, me dio por analizar la letra de las canciones. Yo creía que solo pedían el clavel, pero no, hay una que dice: Ese lunar que tienes cielito lindo junto a la boca, no se lo des a nadie, cielito lindo, que a mi me toca. Luego dice: Ay, ay, ay. ay. ¡Coño! Le están arrancando el lunar, y encima dice: Canta y no llores. Bueno, pero la que más me impactó fue esa que dice: Deja que te ponga la mantilla blanca, deja que te ponga la mantilla azul, deja que te ponga la de colorado, deja que te ponga, la que sabes tú. Está claro, a estos tíos lo que les gusta es ponerse a jugar a las muñecas. Si quieres hacer feliz a un tuno, regálale la Barbie Bandurria.

En fin, que visto lo visto, podríamos decir que los tunos son como los hoolligans, pero en leotardos, o sea son todo tíos, van vestidos de mamarrachos, van mamados y no paran de dar voces; pero bueno tienen una ventaja respecto a los hoolligans, los tunos, que les das dinero y se van.

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